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lunes, 15 de marzo de 2010

Nuestro primer hijo!




Amor,

Hoy ha nacido nuestro primer hijo, fruto de nuestro amor, de nuestra consideración y respeto como compañeros, como colegas, como seres humanos.

Hoy hemos logrado dejarnos de cuatro cosas, hemos logrado hacer a un lado nuestros deseos particulares por un bien común, y eso es más que memorable.

Ahora con este "bebé" delante, sé que podremos lograr mucho más! He disfrutado mucho nuestra etapa de labor... definitivamente 9 es el número mágico... ha sido mucho más ardua que lo que pensé, pero no por eso menos deliciosa, porque estaba a tu lado.

Me emociona saber que de a pocos vamos logrando cosas juntos. Gracias por apostar por mi, por nosotros, por la confianza, por la paciencia, por tu entrega desinteresada, por tu enseñanza diaria... por todo!

Y sí, como dices, estamos locos!

Un beso, y hasta una nueva amanecida con más bebés forjándose por nosotros.

Yo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Día a día...



"a a día, 
me levanto 
queriendo ser mejor;
y me acuesto 
noche a noche 
con mi contradicción..."




Hoy fue un día muy intenso: como hace tiempo salimos de paseo él, yo, nuestro hoy, nuestros recuerdos y nuestras ganas de querer estar mejor, de ser felices de una buena vez.


Salimos desde muy temprano. Es cierto, el sol no salió hoy, y eso que lo fuimos a buscar al norte, pareciera que pese a nuestros esfuerzos hasta los rayos del sol nos eran esquivos. Sin embargo él no dejó de sonreir... hasta que yo dudé. Y dudé mal, me subsumí en mi misma, caí en el terreno de las fregadas inseguridades y casi-casi lo arrastré a ellas.


Gracias a Dios, a la vida y al cosmos él es mucho más fuerte y decidido que yo, y siempre me trae a tierra. Nos enjugamos el rostro con aire nuevo y lágrimas inocentes; ambos con la esperanza que las pequeñas tormentas pasarán y que estaremos mejor, mucho mejor.


Y terminamos el día como lo empezamos: de la mano, contemplándonos, anhelando que el mañana se siga tiñiendo de esperanza y continuemos avanzando juntos...




Esta canción va para ti, para mi, para los dos.





lunes, 3 de agosto de 2009

Nuestras manos


He de admitir que tengo una fijación y no es sólo física ni sexual, sino también emocional y espiritual: me encantan las manos... observar los dedos largos, las uñas pulcramente recortadas, los pliegues de los nudillos arrugaditos... sentir la piel de las manos a veces suave, otras tersa, otras tensa; pero sentirlas al fin.



A lo largo de mi vida me han encantado muchas manos, las de mi madre, por ejemplo, me siguen cautivando hasta el día de hoy. Son suaves pero firmes a la vez, son delicadas y fuertes al mismo tiempo; por momentos me hacen sentir calidez y por otros algo de rigidez. Además de sentirlas, me encanta mirarlas en acción: cuando era niña recuerdo verlas trabajando ágilmente cuando con una mano utilizaba la calculadora sin mirar las teclas y con otra hablaba por teléfono; hoy se me viene más el recuerdo verlas por las noches en plena tarea de tejido a palito, dando signos de que ya quiere ser abuela, aunque esto no sea del todo consciente.

Otras manos que recuerdo mucho son las de mis ex compañeros. Nunca me he acercado a nadie sin haber inspeccionado atentamente sus manos, y la verdad, lo que más recuerdo de ellos son estas mismas.

Recuerdo que mi primer chico tenía unas manos pequeñas con dedos gruesitos y una piel muy suave. Al conocernos nuestras manos jugaron un papel muy importante ya que bastó un roce sutil para empezarnos a gustarnos en verdad. Compartíamos el mismo grupo de teatro en el colegio y entre ensayo y ensayo conversabamos mucho. Un día se canceló el ensayo y decidimos quedarnos a conversar, hacía frío, me prestó una pieza de su par de guantes, rozamos nuestras dos manos libres y eso bastó para mirarnos de manera diferente y flecharnos totalmente.

Hasta antes de conocer a mi segundo chico, siempre pensé que no soportaría unas manos duras y ásperas, pero con él fue todo lo contrario. Él solía tenerlas muy finas, pero el trabajo físico en el más feroz invierno, escenario en el que nos conocimos, hizo que poco a poco estas se fueran encalleciendo y maltratándose. Recuerdo que cuando llegaba por las noches me sorprendía entrando a hurtadillas y me abrazaba muy fuerte, todo él era la tibieza hecha persona, menos sus manos... estas seguían frías y duras debido al trabajo, y yo me desvivía por darles calor.

Mi última experiencia fue también peculiar. Creo que nunca se lo dije, pero de mis ex compañeros él fue el único que tenía las manos más grandes que las mías. Yo solía jugar con eso, colocaba mi mano con la palma extendida junto a la suya y me encantaba ver como finalmente mi mano enorme encajaba en la suya aún más gigante; yo lo asociaba a que por fin había encontrado a alguien que pudiera protegerme, en quien confiar y en quien descansar porque podría albergarme, pero finalmente no fue así.

Todo eso fue en el pasado... Hoy mi fijación por las manos continua y ando observando un par en especial. Estas manos tienen tantos detalles que me roban muchas miradas: sus dedos son medianos y delgados pero a la vez macizos, su palma es amplia y tersa, sus uñas no son ni redondas ni cuadradas más parecen pequeños óvalos atriangulados sin terminar de definirse lo que me hace pensar y repensar en qué calificativo ponerles y al mantener activa mi imaginación me hacen feliz, son las primeras manos de hombre que noto que, al igual que las de mi padre, tienen muy marcadas las venas, algo que siempre significó para mi fortaleza porque veo que por ellas circula gran cantidad de sangre que las hace estar vivas y apasionadas... Y lo mejor de todo es que desde que las he empezado a contemplar así siento cada día mayor seguridad en que siempre estarán ahí para mi.

*Esta canción es muy propicia, así me siento últimamente...
colgada en sus manos...


lunes, 13 de julio de 2009

Verde, que te quiero verde

Hace poco me preguntaron cuál era mi color favorito y la respuesta fue casi directa: verde, es el verde, contesté en una.

Sé que no es una pregunta muy novedosa, es mas un lugar común cuando empiezas a conocer a alguien; sin embargo fue la primera vez que la otra persona me preguntó el por qué, y fue la primera vez que le di vueltas al asunto.

Porque me gusta la selva, le contesté.

Ah sí, y qué partes de la selva conoces?, me repreguntaron, y yo casi me quedé muda.

Recordé que de la selva conozco muy poco. Más alla que no he pasado de visitar 3 zonas de la selva central, no puedo contar ni aseverar que conozco la zona. Recuerdo que desde chica siempre quise viajar a la selva. Además de parecerme exótica, tan lejana, casi inentendible y enigmática, la selva siempre me significó parte de mi origen. Mi abuelito querido llegó a Lima cuando tenía apenas 13 años, dejó su Luya natal y recorriendo Bagua, Cajamarca y Chiclayo, llegó finalmente al centro de Lima, a asentarse exactamente al costado del entonces nuevo Parque Universitario.

Desde muy chica la historia de la migración de mi abuelo me marcó, él vino desde su pueblo a la misma edad en la que yo empezaba a conocer su historia y a escucharla con atención. Mi abuelo tenía mucha facilidad para contar historias: tenía una picardía nata, un super sentido del humor y una capacidad muy curiosa para recordar olores, colores, situaciones, suscesos que ante la mirada de cualquiera podrían parecer insignificantes, pero él los contaba con una convicción tal que terminaban siendo muy importantes para quienes lo escuchaban. Yo aprendí a contar historias de esa manera, dando saltos en el tiempo, mezclando fechas, nombres, lugares, porque lo que a él más le importaban -y luego a mí también- eran los sucesos, los procesos, los detalles, "la carnecita" de las historias... y sus historias tenían mucho de ello.

Las historias que me acompañaron durante la infancia estaban teñidas de verde selva... la montaña, los demonios del monte, los animales, los silencios, las pausas de la selva eran elementos recurrentes en esas historias. Fue así como desde pequeña empecé a tener curiosidad, respeto y cariño por lo relacionado a la Amazonía, y conforme fui creciendo me fue acompañando la idea de conocer de dónde provenía mi abuelo, y con eso, empezar a entender mis orígenes.

En mis pocas visitas a la selva central de mi país me he sentido más libre, más YO que nunca. Todo me hace sentir mejor, el espacio decorado con montañas llenas de árboles en distintos tonos de verde en vez de cerros con piedras grises, donde los ruidos en las ciudades van al ritmo de los ronroneos de las motos en vez de los gritos de los combistas, donde el plátano acompaña todas las comidas en vez del plano arroz blanco, donde las gotas de lluvia refrescan en vez de dar frío, donde la gente habla cantando en vez de gritando, donde todos sonríen sinceramente, y yo también.


Pero eso no es conocer, me digo a mis adentros, para conocer tienes que estar, que convivir, que permanecer e ir al ritmo de las comunidades de aquí.

Lo cierto es que lo vengo pensando hace bastante tiempo y quizá ya sea el momento de terminar de tomar la decisión. Necesito ir a mis orígenes, a la Luya de mi abuelo y ver si también tiene algo de mi. Terminar de definir si lo que siento por la selva es meramente utópico o si puedo afrontarlo como una realidad, quizá no perenne pero si por una temporada.

Será Luya? no lo sé, pero quiero descubrirlo pronto.



domingo, 21 de junio de 2009

19 de Junio


Semanas atrás él me regaló "La tregua", de Mario Benedetti. Él sabía que lo estaba buscando hace tiempo. Además, él conocía mi historia y fue aproximandose a mi de una manera especial e inesperada para los dos.


Y es curioso que, leyendo el libro, haya encontrado una entrada muy parecida a lo que estamos viviendo últimamente, me permito parafrasearla un poco:


Viernes 19 de junio


El plan trazado es la absoluta libertad.

Conocernos y ver qué pasa, dejar que corra el tiempo y revisar.

No hay trabas.

No hay compromisos.

Él es espléndido.



Y si, lo es. Tal parece que, al igual que Martín Santomé, también ingreso a un tiempo de Tregua.


martes, 2 de junio de 2009

Pablo y el amor


Era una tarde de invierno. Lloviznaba suavemente, como está empezando a llover ahora. Pero a diferencia de hoy, en ese entonces tenía 16 años, aún usaba el feo jumper azul-gris del cole y solía peinar mi entonces copioso y largo cabello en dos colas.

Y fue así que a la salida del cole llegó él, como siempre, a recogerme. Era una de esas tantas tardes en las que nos encontrábamos a la salida del cole, en las que caminábamos fingiendo no tener rumbo, aunque sabíamos que nuestro encuentro terminaría en el paradero más lejano que pudiéramos ubicar. Era una de aquellas tardes en las que conversábamos de todo y de nada a la vez, en la que solíamos jugar con nuestras manos mientras las entrelazábamos de las maneras menos ortodoxas, en la que a veces nos quedábamos sentados mirándolo todo desde un parque, susurrándonos cosas en cada esquina, robándonos besos apasionados aprovechando las luces rojas de los semáforos...

Cuando de pronto, y lo recuerdo bien, antes de despedirse me entregó un papel blanco delicadamente doblado en ocho. "Para ti", me dijo, me dio un dulce beso y se fue.

Me subí a la combi que me llevaba a casa -sí, mi vida transcurre combi tras combi!- y mientras el bendito carro avanzaba lo desdoblé con el mismo cuidado con el que imaginaba en que había sido doblado y empecé a leer...


Esto no puede ser no mas que una canción
es un sueño
Quisiera fuera una declaración de amor
sin límites, verdadero...
Romántica sin reparar en formas tales
porque el infinito no es medible
Que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
sólo tú lo haces posible
Te amo, Te amo, Eternamente te amo.
sólo contigo es amor.


Si me faltaras yo voy a morirme
ir al paraíso de tu ser
Si he de morir quiero que sea contigo
y estar rodeado de ti
Mi soledad se siente acompañada
y no quiere estar sola nunca más
Por eso a veces es que necesito
para estar juntos... siempre
Tu mano, Tu mano, Eternamente tu mano.
y yo darte mi esencia, mi ser.

Cuando te vi sabia que era cierto
una verdad que deseo más,
Este temor de hallarme descubierto
porque soy yo, solo yo
Tu me desnudas con siete razones
tu me haces ser como soy
Me abres el pecho siempre que me colmas
con todo el amor que me das
De amores, De amores, Eternamente de amores.
quiero vivir, y vivo de tu amor.


Si alguna vez me siento derrotado
En el mundo donde no descanso,
Renuncio a ver el sol cada mañana
pero no renuncio a tu amor,
Rezando el credo que me has enseñado
tengo tiempo para ti, para los dos.
Miro tu cara y digo en la ventana
espero que estés allí, tan cerca de mi
Yolanda, Yolanda, Eternamente Yolanda
eternamente conmigo...
Yolanda, Yolanda, Eternamente Yolanda
y yo a tu lado, rogando por ti, para solo amarte tanto, como nunca antes amé a alguien, a algo, a todo.


Me quedé de una pieza. Las mariposas del amor revolotearon mi ser como nunca antes, y eso que por esa época ya eran asiduas visitantes de mi yo interior. Y creo que desde esa vez en particular se quedaron por mucho tiempo, ya que esta relación, la de mi primer amor, duró 3 años y medio.

Al día siguiente lo volví a ver. Y lo abracé como nunca antes, le dije lo mucho que me había gustado la carta y que no entendía por qué habían partes del texto impresos y otras habían sido escritos a mano. Ante esto el me dijo "es que somos Pablo Milanés y yo cantando para ti". Hasta ese día yo ni enterada de la existencia de Pablo. Hasta ese día nunca antes alguien había cantado para mi. Y mi chico y Pablo me encantaron aún más, me enamoraron aún más.

Han pasado casi 9 años de aquella tarde de invierno y aún hoy cuando escucho Yolanda en la cálida voz de Pablo las mariposas del amor vuelven a visitarme. Y es curioso, porque pese a que con mi primer chico nos quisimos mucho, la canción ha trascendido a ese eprimer amor, se ha quedado como la fiel imagen del amor que quiero tener, que creo que todos merecemos vivir, experimentar y gozar.

Y como deseo volver a tener las mariposas del amor en mi, este sábado escucharé a Pablo en vivo. No saben, estoy que cuento los días! Gracias V por tener esta primera experiencia contigo y por presentarme a Pablo Milanés. Gracias a ti Pablo por hablar por V y por mi sobre lo maravilloso que puede ser el amor.

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*Actualización:
Lamentablemente me perdí el concierto del Gran Pablo Milanés por salir intempestivamente de viaje... sin embargo, y para los que tampoco pudieron ir, aquí les dejo un extractito de esta bella canción. A disfrutarla!





sábado, 23 de mayo de 2009

Contenta!

Acabo de regresar del matrimonio de mi amigo A. Fue una ceremonia sencilla, acogedora e íntima. Me sentí muy bien al haber sido partícipe de su felicidad y de divertirme tanto en la fiesta.

Y es que parecía mi fiesta: bailé y bebí como nunca. Por qué? Muy sencillo. Estaba en la mesa compartiendo con las chicas y unos amigos de A. Todo tranqui y normal, nada fuera de lo común. Cuando de pronto empezaron a aparecer mensajes de texto a mi celular. Uno de estos mensajes de texto decía literalmente "como quisiera estar contigo ahora", y recordé que tuve 4 opciones de posible acompañante a la boda, 3 de ellos se invitaron solitos, y yo no elegí a ninguno. Hasta ahora me sorprende gratamente que esta vez estuve mucho más preocupada por cómo iba a ir y llegar hasta el bendito lugar donde mis amigos se casaban, que de preocuparme con quién iría y si conocería a alguien allí y tal y cual. Esta vez elegí salir conmigo misma, ir sola y sentirme bien. Y así fue.

Luego de leer ese mensaje de texto lo que se me vino a la mente fue "pero yo no quiero que tú estés aquí, quiero que... -mutis cerebral-... quiero que pronto esté esa persona especial conmigo, pero ahora no". Y por primera vez no me referí a ningún pasado. Me di cuenta que -por fin!!!- no lo extrañaba más y me sentía -por fin!!!- contenta conmigo misma, con mis amigas, con mi familia, con el cosmos, con la vida.

Y fui feliz, y brindé conmigo misma y bailé con los invitados pero a fin de cuentas sola porque yo marcaba el compás y los movimientos y todo. Y disfruté ser yo y estar contenta, en verdad contenta.


viernes, 15 de mayo de 2009

Despeinada, ajá, ajá, ajá.


Hace algún tiempo leí este mail-cadena y es uno de los pocos que en verdad merecen ser compartidos.


Hoy estoy despeinada, despeinadísima porque es casi media noche y apenas llego a mi casa me pongo el pijama de turno y revuelvo los pocos pelos que me quedan... Me libero, me siento a mi misma y me despeino, pues. Y sí, quiero despeinarme más y que me despeinen! pero ese será tema de otro post.

Mientras tanto, a vivir despeinadas.


VIVIR DESPEINADA

Todos deberíamos atender esta frase con intensidad, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices.


Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro.. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…

- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…

Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado… (Yeeeeeeee!!! por fin!!! a no sentirnos culpables por lo que el viento y nuestras viviencias hicieron con nosotras, con nuestro pelo :D)

Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.

Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria…

Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!

Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres:

Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta,

y sobre todo, deja que la vida te despeine!!!!

Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.